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Las Cifras De TDAH

¿Qué hacer ante las altas cifras de TDAH registradas?

Las cifras son abrumadoras: las cifras de TDAH están por las nubes. Durante los últimos años, la tasa de TDAH se calcula que está entre el 4% y el 6% de todos los niños en edad escolar. Según los datos recogidos en el último estudio realizado por el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, el 11% de todos los niños en edad escolar son diagnosticados con TDAH, así como casi uno de cada cinco niños de escuela secundaria. Los nuevos datos reflejan un aumento del 53% en la última década. Este dato ha hecho saltar todas las alarmas. “Esos son números astronómicos. Estoy sorprendido”, dijo el doctor William Graf, un neurólogo pediátrico de New Haven y profesor de la Escuela de Medicina de Yale.

Los porcentajes de niños estadounidenses afectados por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) se han disparado, pero los expertos advierten que las cifras más recientes requieren un análisis más profundo.

¿Qué hay detrás del aumento del 53%?

Esta información muestra que el 11% de los niños de 4 a 17 años fueron diagnosticados con TDAH, un aumento del 16% desde 2007, la última vez que los investigadores de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) llevaron a cabo un estudio exhaustivo de la prevalencia de este tipo de trastornos. El aumento fue especialmente dramático en los niños, y se estima que 1 de cada 5 niños de secundaria han sido diagnosticados con TDAH. Además, alrededor de dos tercios de los niños diagnosticados fueron tratados con medicamentos estimulantes que pueden mejorar la atención, pero también tienen otro tipo de efectos secundarios.

Todos estos datos fueron recogidos por el CDC y analizados y reflejados por el New York Times.

La información sobre las tasas de TDAH venía de padres que informaron sobre el diagnóstico de sus hijos mediante entrevistas telefónicas. Estos informes son útiles, pero no son tan fiables como los diagnósticos comprobados, tal y como indica el Dr. William Barbaresi, director del Centro de desarrollo de medicina en el Boston Children’s Hospital.

En segundo lugar, estos registros basados ​​en datos de diagnóstico sugieren que las tasas de TDAH en los niños pueden estar entre el 7,5% y el 9,5%, con mucha mayor prevalencia en el caso de los varones. En cualquier caso, el temor va más allá, ya que con estos datos se confirma que una proporción significativa de estos niños también pueden estar siendo tratados con medicamentos que no necesitan. “Este informe y otros similares plantean preguntas sobre si es posible que estemos sobrediagnosticando el TDAH , haciendo un uso excesivo de medicamentos”, según Thomas Power, director del centro para la gestión del TDAH en el Children’s Hospital de Filadelfia.

En la encuesta a nivel nacional patrocinada por Nascia se puso de manifiesto que cada vez más, los agentes implicados buscan soluciones alternativas y los padres son reacios al excesivo recurso a la medicación.

“Esto podría tener graves consecuencias para los niños a largo plazo en la salud mental y física, ya que medicamentos para el TDAH, como Ritalin y otros se han relacionado con la pérdida de peso dramático y anulación del crecimiento. Y algunos expertos han expresado su preocupación sobre el uso temprano de los fármacos que modifican el comportamiento, ya que podrían alterar el desarrollo social y creativo de los niños”.

“El aparente aumento de la prevalencia del TDAH pone de manifiesto varias deficiencias en la forma en que no sólo el TDAH, sino también otras cuestiones de salud mental en general se diagnostican y se tratan en los EE.UU.”, dice Barbaresi. “La mayoría de los niños son etiquetados con el trastorno por su pediatra o médico de familia, que no siempre están capacitados para proporcionar la evaluación en profundidad que requiere un diagnóstico fiable. Los síntomas no son ni deben ser suficientes.”

Mientras que la Academia Americana de Pediatría (AAP) proporcionó recientemente una guía actualizada sobre los criterios para un diagnóstico de TDAH adecuado, incluyendo informes no sólo de los padres, sino también de los profesores y otros profesionales relacionados, evaluando tanto síntomas relativos a la atención así como al comportamiento hiperactivo, impulsivo y distraído de un niño, el sistema actual muchas veces no permite a los médicos tener tiempo y medios suficientes para recopilar y combinar adecuadamente todos estos datos que deberían provenir de diferentes fuentes.

Además, con el fin de identificar correctamente a un niño afectado por el TDAH, se ha de llevar a cabo una evaluación médica y psicológica adecuada, que dura varias horas y requiere que el niño y los padres completen cuestionarios sobre cómo el niño responde a diferentes situaciones, cuáles son los factores que parecen desencadenar un comportamiento hiperactivo o falta de atención, así como la forma disruptiva en que estos episodios aparecen en las actividades diarias del niño. Desafortunadamente, la mayoría de las aseguradoras no se hacen cargo de dichas evaluaciones, y esto lleva a los médicos a tomar el camino de menor resistencia – la prescripción de medicamentos como Ritalin o Adderall. “Ese es el gran elefante en la habitación: a pediatras y médicos de familia se les pide resolver una situación compleja en un tiempo inadecuado, sin tener acceso a los datos de las evaluaciones psicológicas que necesitan para hacer estas distinciones sutiles”, dice Barbaresi.

Este tipo de fallos en el diagnóstico y en la prescripción de medicación podría tener consecuencias para la salud a largo plazo de estos niños, ya que los estudios también muestran que alrededor del 60% de los niños con TDAH tienen problemas de aprendizaje, y que el 60% está destinado a desarrollar otro tipo de enfermedad mental cuando supere los 19 años.

La excesiva rapidez en el recurso a la medicación está siendo también discutida, ya que se pueden pasar por alto tratamientos eficaces y sin medicamentos que pueden beneficiar a muchos niños, especialmente a los más pequeños. La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda que los niños menores de 6 años comiencen con la terapia de conducta antes que con medicación, pero sin duda escribir una receta es mucho más fácil que el seguimiento de una serie de sesiones que implican la formación y el compromiso de tiempo y esfuerzo por parte de los padres y miembros de la familia. “El problema con el que nos enfrentamos es que las intervenciones conductuales, psicosociales y no farmacológicas no están lo suficientemente disponibles para la gente. Cuando hablo con pediatras y médicos de atención primaria, me dicen que no quieren diagnosticar TDAH tan a menudo como lo hacen, y tampoco quieren utilizar medicamentos con la frecuencia que lo hacen, pero que no tienen muchas otras opciones disponibles. Es difícil lograr que los niños accedan a tratamientos de tipo psicosocial que ellos creen que muchos de estos niños y sus familias necesitan”, según Powers.

Este tipo de programas están diseñados para evaluar qué factores impulsan y sostienen el comportamiento inadecuado, impulsivo e hiperactivo haciendo participar a los padres y ayudándoles a modificar los factores ambientales o las interacciones con sus hijos para cambiar su comportamiento.

Jugar y participar más directamente con los niños de forma regular, por ejemplo, tiende a calmarles, y el establecimiento de límites y educar a los niños acerca de las consecuencias de sus acciones pueden ayudar también. Este tipo de intervenciones conductuales son eficaces para mejorar las relaciones de los niños con sus padres, así como con sus profesores y compañeros de clase en el colegio.

Sin embargo, estos programas no funcionan de manera aislada, y lo ideal es que los padres, médicos y profesores junto con el resto de profesionales implicados, coordinen sus esfuerzos para garantizar que el comportamiento apropiado está siendo reforzado positivamente en los niños con TDAH. El mejor tratamiento es una combinación de entrenamiento para padres, intervención de comportamiento, intervenciones escolares y medicamentos cuando sea necesario. Con demasiada frecuencia, sin embargo, las terapias actuales no están aprovechando todo el poder de esta combinación.